Notas para la reflexión
HECHOS:
El jueves 5 de febrero se celebró un referéndum en el hall de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología. Dicha consulta se planteó para conocer la opinión del alumnado acerca de la implantación del EEES. El carácter de este referéndum era simbólico debido a la falta de un censo.
El día 9, un grupo de alumnos -en nombre de la Asamblea de estudiantes- fueron aula por aula consultando a los presentes, mediante votación a mano alzada, si estaban a favor de extender la huelga, prevista para el jueves 12, al martes y miércoles. En general, la participación de los alumnos en estas votaciones fue limitada, no hubo un debate previo ni se pasó por todas las aulas. En algunos casos, como introducción a la votación, se mencionó la posibilidad de sustituir las clases del martes y miércoles por actividades informativas y participativas sobre el Plan Bolonia.
A mediodía se celebró una numerosa Asamblea de estudiantes en el hall. En esta Asamblea se decidió interrumpir las clases de manera no violenta, así como un encierro para preparar las actividades de los días siguientes.
Así llegamos a la mañana del martes 10, en la que se interrumpieron las clases de manera violenta, lo que generó momentos de gran tensión, con algunas agresiones verbales. Ya por la tarde la situación conflictiva cesó y, en gran parte, se recobró la normalidad de las clases.
ENTENDEMOS:
El respaldo simbólico del referéndum no debería haberse interpretado como un apoyo explícito a la Asamblea o a la huelga del jueves. De este modo, los resultados del mismo no pueden excusar la falta de democracia en el proceso de decisión de la extensión de la huelga.
Las votaciones del lunes, que se hicieron aula por aula, presentaron bastantes limitaciones que cuestionan su carácter democrático -pese al esfuerzo realizado en esa dirección-:
- La precipitación: que impidió consultar a todas las aulas; y que impidió reflexionar el sentido del voto.
- El recuento de las votaciones: parece que no se hizo un registro riguroso de los resultados.
- La alta abstención: que hizo cuestionables los resultados. Es posible que una gran parte de las abstenciones del lunes fueran debidas a un sentimiento de presión, que hizo que los estudiantes consideraran que no podían expresarse en libertad.
En definitiva, la falta de información y de trabajo previo a la extensión de la huelga convirtieron a esta herramienta en una forma de coacción, que violentó a muchos estudiantes. La situación conflictiva que se vivió en la interrupción violenta de las clases es una muestra de esto.
Así, se genera una situación contradictoria: por un lado, muchos estudiantes que se pudieran sentir cercanos a las demandas de la protesta acaban alejándose por la ilegitimidad de los medios empleados; por otro lado, el Plan Bolonia se desplaza del centro de debate, al pasar a primer plano los medios y no los argumentos de ir a la huelga.
Por último, la violencia genera una imagen totalizadora de la Facultad, en la que se imponen unas posturas sobre otras sin diálogo. Por lo que se crea una distorsión que no responde a la realidad de la Facultad.
MANIFESTAMOS:
• Nuestro más profundo rechazo a la violencia ejercida por los piquetes del martes.
• La necesidad de un trabajo previo y un esfuerzo informativo mayor que permita verdaderamente una adhesión libre a las acciones colectivas.
• La necesidad de un debate profundo y real sobre el Proceso de Bolonia.
• La necesidad de una mayor implicación de todos los sectores en la vida universitaria de nuestra Facultad.
Somosaguas, a miércoles 11 de marzo de 2009
Grupo de Estudiantes de Sociología Política
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